¿Empezaste el entrenamiento, pero de pronto tu niño* se rehúsa a usar el escusadito? ¡No te preocupes! Los retrocesos son comunes y parte del proceso de aprendizaje para ir al baño.
Si tus primeros intentos no prosperan o si tu niño empieza muy bien pero luego se rehúsa a continuar, no te agobies. Espérate unas cuantas semanas y vuelve a empezar.
Una vez que decidas empezar de nuevo, es importante no dejarte vencer por algunos problemillas que puedan surgir. Por ello, puede ser útil estar alerta a lo siguiente para que tu niño no se sienta intimidado por el proceso:
- El mundo es enorme para un niño pequeño, así que poner su bacinilla o escusadito dentro de un excusado tamaño adulto podría ponerlo nervioso (¡muchos niños temen caerse dentro!). Entonces, lo recomendable es usar una sillita especial donde poner la bacinilla o el escusadito o bien una bacinilla directamente en el suelo. Al sentirse cómodos y seguros, entonces podrán enfocarse en otras habilidades que son clave en el proceso.
- Si estás experimentando con esos adaptadores de plástico que se colocan sobre el escusado de casa, o si tu niño está ahora listo para usar el baño, no olvides ponerlo en control de la cadena. Si el niño se asusta o incomoda con el ruido de la cadena, explícale que aunque eso puede ser un poquito ruidoso, es importante hacerlo después de hacer pipí o popó. Explícale que eso es igual de importante que subirse o bajarse los calzoncitos y lavarse las manos.
Cuando un niño experimenta retrocesos en su entrenamiento, lo peor que podemos hacer es forzarlo para que se siente en el escusadito. El estímulo negativo no ayuda en lo absoluto y sí puede provocar batallas entre tú y tu pequeño, lo cual va a afectar la efectividad del entrenamiento e incluso su propio desarrollo.
Naturalmente, los niños buscan aprender, así que no los desanimes. Mantén la paciencia y muestra siempre una actitud positiva, alabando sus logros y premiándolo a medida que avanza.
Las recompensas son ideales para los momentos en que baja la motivación. A veces, cuando la motivación inicial ya no existe, muchos niños deciden que es mejor volver a los pañales. Es aquí cuando puedes empezar a sacar las calcomanías. Usa un pizarrón y deja que tu niño ponga una estrellita (o dos) después de usar el baño.
Los premios y elogios por los avances son parte fundamental del reforzamiento positivo.
Entre los estímulos recomendables están los elogios directos - ¡Wow! ¡Ya soy un niño grande (Big Kid®)!; darle muchos abrazos o palmaditas; llamarle a sus abuelitos para contarles; colocar más estrellitas en su pizarrón e incluso darle alguna golosina favorita.
Comienza con los estímulos más sencillos y si funcionan, utilízalos siempre. En la medida que un premio o estímulo pierda efectividad, intenta alguno diferente para mantener siempre alerta el interés de tu pequeño.
Ayudar a que tu niño supere las dificultades es una forma genial de crecer juntos y celebrar juntos sus victorias.
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* ¿Por qué usamos el término “niño”? Para que sea lo más sencillo posible evitando la repetición de “niño o niña”, “él y ella” y lo que implica (lo y la, las terminaciones en o-a, etc).



