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¿Y si lo hablamos en casa? |
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Las
preguntas de los chicos, además de inquietantes, pueden resultar
inoportunas. Por ejemplo, cuando su curiosidad no puede esperar
y la expresan en medio de una reunión con parientes o amigos,
o mientras recorremos las góndolas del supermercado lleno de
gente. ¿Qué hacer en estos casos? Lo mejor será tomar nota de
la pregunta y proponerle, con la atención que merece, conversar
sobre el tema más tarde, cuando estén en casa o cuando no haya
visitas. De esta forma, el chico irá aprendiendo también que
estos temas requieren de privacidad, y de esa manera observará
que, aunque la respuesta fue postergada, su pregunta fue abordada
en un diálogo sereno, claro y responsable por parte de los papás.
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Los que no preguntan |
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Otra preocupación frecuente de los padres
suelen ser los chicos que, al contrario de los "preguntones",
no plantean ninguna inquietud. El hecho de que el niño no pregunte
resulta llamativo. En ese caso, habrá que analizar qué otras
cosas no pregunta y cuestionarse si en el hogar suele presenciar
manifestaciones relacionadas con la sexualidad, si le mostramos
escenas de cariño, de ternura, besos, caricias, y si somos abiertos
al diálogo en general. Además, también debemos observar si reservamos,
cotidianamente, algún tiempo para su atención. Y lo que nunca
debemos olvidar es que siempre estamos a tiempo de mejorar y
cambiar actitudes. No se ensaya para ser padres. Se aprende
de a poco.
Ante una pregunta "difícil"
debemos:
- Contestar con lo justo y verdadero.
- No ir más allá de lo que el chico puede procesar.
- Repreguntar (por ejemplo, "¿por qué lo
preguntás?", "¿a vos qué te
parece?")
- Recordar que cada niño es diferente y merece una
respuesta acorde con su personalidad.
- La verdad nunca es nociva y mucho menos para los chicos.
- No es conveniente que sean terceros (abuelos, tías,
niñeras) quienes se hagan cargo de responder a nuestros
hijos.
- Libros y dibujitos pueden servir de ayuda a la hora de responder.
- Cuando los chicos preguntan, en cierto modo nos están
diciendo "te quiero y te respeto".
- La confianza es la mejor retribución en la relación
con nuestros hijos.
- El objetivo de cada respuesta es ayudar a vivir una sexualidad
sana, placentera y responsable.
- Nunca diga "eso no se pregunta".
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Mentiras que confunden |
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Algunos
padres, ante las preguntas "difíciles" de sus hijos, creen que
una buena salida es contestarles con una mentira. Sobre este
tema, recordemos una anécdota narrada por el escritor Adolfo
Bioy Casares que, humor al margen, no hace más que demostrar
que la mentira sólo genera mayor confusión, sobre todo cuando
se trata de hablar con los niños. Decía el gran Bioy que siendo
niño les preguntó a sus padres qué quería decir "fornicar".
Ellos le respondieron que significaba "decir malas palabras".
Entonces, cuando tuvo que confesarse para la primera comunión,
le dijo al cura que él fornicaba de vez en cuando. El sacerdote,
sorprendido porque la confesión venía de un niño, le preguntó
si lo hacía con hombres o con mujeres. Como en aquellos tiempos
decir malas palabras frente a una mujer era considerado una
terrible grosería, el niño Bioy respondió, orgulloso, que lo
hacía "con hombres, padre, sólo con hombres".
Donde Lic. Beatriz Mordoh
Obst. y Especialista en Educación Sexual
®Ahora Mamá S.A. Grupo de Revistas La
Nación
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