Movimientos inquietos y sonrisas

Christine Louise Hohlbaum, una estadounidense que vive en Paunzhausen, Alemania, cuenta que sus dos hijos, un niño y una niña, aprendieron fácilmente y ya iban al baño solos a los 25 meses. Dice que realmente se enfocó en ayudarlos a comprender las señales de sus cuerpos.

“Les preguntaba frecuentemente si tenían que ir al baño”, dice Hohlbaum. “Después de un tiempo, aprendieron a reconocer las señales que sus cuerpos les daban. El ‘baile del pipí’ también ayuda. Les preguntaba: ‘Si te mueves, ¿sientes que tienes ganas de hacer pipí?’ Créanme, ¡a los niños de 2 años les encanta!”

La Dra. Linda Sonna, psicóloga, oradora pública y autora de The Everything Potty Training Book (Adams Media Corporation, 2002) sugiere otras pistas que los padres pueden advertir para ayudar a sus niños a reconocer la necesidad de ir al baño, como el olfato.

“A menudo, el niño elimina gases antes de una evacuación”, afirma la Dra. Sonna. “Esta es una oportunidad para que el padre señale que huele como si tuviese ganas de ir al baño. Estas cosas ayudan a los niños a establecer conexiones”.

No olvides que la imitación es la forma más sincera de halago cuando se trata de tus niños. Decirle a tus niños que tienes ganas de orinar o evacuar es un modelo importante para ayudarlos a entender cómo los adultos “deciden” que tienen que ir al baño, dice Valre Welch, enfermera pediátrica en Children’s Urology of Virginia.

Según Welch, también es importante controlar las necesidades de los niños con la frecuencia suficiente como para determinar que no estén tratando de contener su orina o evacuaciones para complacer a sus padres o niñera. En otras palabras, debes elogiarlos por usar el baño pero no necesariamente por mantenerse secos o limpios. “Contenerse” puede derivar en infecciones del tracto urinario (especialmente en las niñas) y otros problemas. Darse cuenta del momento en que tu niño tiene necesidad de ir al baño es la mejor manera de hacerle notar que tiene control sobre sus funciones corporales.

¿Listo o no?

Algo que Welch sabe en su calidad de experta y Hohlbaum sabe por su experiencia como “mamá” es que los niños deben tener la madurez suficiente para entender lo que sus cuerpos intentan decirles. Si todavía no comprenden, ni los ejemplos a seguir ni todo el estímulo del mundo los ayudará a progresar en el entrenamiento.

“El mayor problema con el entrenamiento para ir al baño está en esperar que el niño esté listo para reconocer realmente lo qué está sucediendo y que no son los padres los únicos que saben hacerlo’, afirma Welch. “Además, haz que la niñera y cualquiera que esté involucrado con tus hijos aborde el entrenamiento para ir al baño de la misma manera que lo haces tú, a fin de que exista consistencia para el niño’.

Desde allí, el estímulo sutil y los incentivos son la clave para aprender sin estresarse. Welch sugiere usar un orinalito pequeño en lugar de un adaptador para el inodoro. Dice que al parecer a los niños les gusta la estabilidad de tener los pies en el piso.

Hohlbaum tiene varias recomendaciones, tales como:

  • Usar un orinalito para niños.
  • Elogiar mucho al niño.
  • Reunir el apoyo de familiares y amigos cercanos.
  • Leer un libro sobre aprendizaje para ir al baño para niños.
  • Utiliza los Calzoncitos Entrenadores Pull-Ups® que según Hohlbaum le brindaron a su hija la primera sensación de “triunfo”.

Welch está de acuerdo con este enfoque sutil, y resalta que el aprendizaje para ir al baño no solo se trata de saber que tienen ganas de ir al baño. Afirma que hay otros componentes, como el lenguaje, la habilidad y la motivación. En cuanto al lenguaje, decide de antemano qué palabras se usarán, ya sea ’pipí’ u “orina” para orinar o “popó” o “evacuación”, etc. Usa las palabras que has elegido cuando hables con tus niños y les cambies los pañales de manera que aprendan el lenguaje necesario para comunicarse contigo.

En cuanto a las habilidades, los niños deben ser capaces de gatear o caminar hasta el orinalito, tener la capacidad de bajarse los pantalones, limpiarse y volver a vestirse por sí mismos.

En lo que respecta a la motivación, cada niño es diferente. Según la Dra. Sonna, algunos niños son tan sensibles ante un pañal sucio que el entrenamiento es casi un alivio para ellos. Otros pueden sentirse motivados por hermanos mayores o pares que ya saben ir al baño. Si realizas nuestra breve evaluación, los Pull-Ups pueden ayudarte a determinar qué tipo de personalidad tiene el niño que está aprendiendo a ir al baño, y brindarte consejos y asesoramiento en función de los resultados.

Lo más importante para recordar es que el entrenamiento no sucede de un día para otro, se necesita tiempo y paciencia. Entender que tu niño necesita tiempo para lograr el éxito ayudará a todos a vivir una experiencia menos estresante.