Sin embargo, le estamos pidiendo a este niño (que era apenas una cosita dulce envuelta en una cobija hace algunos años) que domine una tarea compleja como ir al baño. Este gran proceso incluye el desarrollo de la conciencia corporal necesaria para saber cuándo ir (e interrumpir la diversión del momento del juego). Implica la evolución emocional y moral de querer complacernos haciendo lo correcto. Y requiere el desarrollo cognitivo necesario para averiguar dónde ir, a quién pedir ayuda y cómo llegar allí, todo mientras se contiene físicamente, se quita la ropa y, finalmente, suelta todo. Es una tarea compleja para cualquiera, y mucho más para un niño.

Pero los niños realmente quieren aprender a tener el control de sus cuerpos, y eso es lo que nosotros como padres y cuidadores también queremos. La mejor manera de fomentar esto es evitando las luchas de poder y de control que se convierten fácilmente en un sello de esta edad. De esta manera, somos más entrenadores que supervisores del orinalito.

El aprendizaje para ir al baño es, sin dudas, el logro de desarrollo más importante del niño pequeño ya que combina las complejas tareas, físicas, cognitivas y emocionales, en una acción aparentemente simple. Por eso, disfruta el viaje a medida que ayudas a tu hijo a desarrollarse de un bebé indefenso a una personita mucho más compleja que ha adquirido un control, recién descubierto, sobre su cuerpo, mente y emociones. ¡Has hecho un gran avance!

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