Hacer pipí, orinar, hacer pis y hacer pichín están todas bien. Algunos expertos aconsejan a los padres utilizar siempre los términos técnicos y anatómicamente correctos de las partes y funciones del cuerpo. Otros están en desacuerdo, diciendo que parte de la alegría de criar a los hijos está en las tonterías: en los bailes locos que hacemos en la cocina, en las cosquillas de buenas noches o en las palabras únicas que componen nuestra tradición familiar. Utilizar palabras tontas puede ayudar a hacer que algunas tareas de cuidado personal que, a veces, son tediosas y desafiantes, como ayudar a un niño pequeño a usar el baño, sean mucho más divertidas para ambos, padres e hijos.

Pero más importante que las palabras que utilizamos, es cómo las decimos.’Utilizar un tono de voz humillante, denigrante o irritado en el aprendizaje para ir al baño puede dar como resultado un niño avergonzado de su cuerpo, independientemente de las palabras que decimos. La adopción de un estilo de comunicación directo y tolerante transmitirá comodidad y confianza a tu hijo. Por eso, puedes utilizar cualquier palabra que sea razonablemente apropiada para partes y funciones del cuerpo; mejor aún si tu niño te ayuda a crearlas.

Está bien que el maestro de preescolar o la niñera de tu hijo utilice palabras diferentes (si ellos dicen ’hacer pipí’ y tú dices ’hacer pis’), siempre y cuando el niño se sienta cómodo con esas palabras. Por supuesto que es de gran ayuda que todos conozcan las palabras que usan los demás.

Dirígete a Charla de Aprendizaje - Serie 4 para obtener información acerca de las mejores formas para felicitar a tu pequeño y dulce aprendiz.