Los niños no aprenden nuevas habilidades complejas de forma directa. El lenguaje se desarrolla en tu hijo de manera similar al entrenamiento para ir al baño: siguiendo un patrón general, pero muy exclusivo de la personalidad del niño, con muchos avances e interrupciones durante el proceso.

Así que no te preocupes por los retrocesos. Espera que se produzcan. Cuando ocurran, asegúrate de que tu hijo sepa que tiene el control en SUS manos. Deja que pasen entre dos y cuatro semanas antes de volver a mencionar el orinalito. Este es el momento de eliminar toda la presión, lo que permitirá que tu hijo vuelva a sentir el deseo natural de aprender a usar el orinalito.

Si tu hijo estuvo bien entrenado para ir al baño durante meses y de repente parece haber perdido esas habilidades, consúltalo con su pediatra. Querrás descartar problemas médicos como constipación o infección urinaria, o bien, factores psicológicos como el estrés o una nueva escuela, que pueden contribuir a la regresión.

No se trata del proceso sencillo de aprender una nueva habilidad, sino de sentirse a cargo y con control. Y, generalmente, los niños se sienten más a cargo cuando hacen las cosas a SU manera.