Preparar el plan de aprendizaje para ir al baño de tu hijo puede ser una tarea complicada. Sin embargo, la coherencia, la paciencia y la comunicación abierta entre los padres y el personal de la guardería pueden lograr una rutina de aprendizaje más exitosa. Aquí presentamos relatos de la vida real de padres y personal de las guarderías que trabajan juntos para crear planes de aprendizaje constante.

La coherencia es clave

Debra Pritzker en Framingham, Massachusetts, ha trabajado en una guardería familiar durante 17 años. Aunque ella no aplica una política de aprendizaje para ir al baño propiamente dicha, pide que los niños utilicen un producto como los ’Calzoncitos Entrenadores Pull-Ups. Dice que esto crea una experiencia menos traumática para el niño, dado que se contienen los accidentes.

“Lo más importante es la coherencia entre la casa y la guardería”, dice Pritzker. “Yo no diría que necesariamente me adapto a los padres o ellos a mí. El trabajo es individual. Algunos padres tienen a sus niños desnudos en casa mientras aprenden a ir al baño. ¡Claramente, esto sería inaceptable en el contexto de la guardería!”

Pritzker se ha encontrado con situaciones en las que un niño actúa con negación respecto a ir al baño y luego llega un día usando ropa interior. “Debo confiar en la opinión de los padres, así como ellos confiarían en la mía si ocurriera lo contrario”, dice Pritzker. La comunicación es fundamental, agrega. Los padres deben comunicarse con el personal de la guardería para asegurarse de que todos se encuentran en la misma sintonía. Un niño puede estar listo físicamente, pero no emocionalmente, dice. Cuando está listo emocionalmente, generalmente es un proceso indoloro.

Marcus Hopper tenía miedo de que el progreso que su hija hacía en casa se desvaneciera cuando la niña asistiera a la guardería tres veces por semana. Al principio, así fueron las cosas. “Realmente no comenzó a hacer un progreso constante hasta que el personal de la guardería aceptó trabajar con nosotros para permitirle usar la ropa interior en la guardería,’ dice Hopper de Pleasant Hill, California. El proceso se inició cuando el personal de la guardería le preguntó qué funcionaba bien en casa.

Cada niño es diferente

Kim McMonagle, directora de Tender Care Learning Center en Greentree, Pa., dice que ella y los otros miembros de su equipo en la guardería se adaptan a la rutina del niño, ya que es mejor ayudarlo a aprender a escuchar su cuerpo.

“Así como todos los niños son diferentes, también lo son sus rutinas para aprender nuevas tareas”, dice. “Debes experimentar para conocer lo que funciona para tu niño. Además, recuerda conversar con el personal de la guardería sobre los nuevos hallazgos y preguntar qué funciona para tu niño en la escuela. Juntos, pueden ayudar al niño a lograr el objetivo.”

Un consejo que McMonagle da es proporcionar varias mudas de ropa a la guardería, ya que nunca se sabe cuántos cambios necesitarán por día. Siempre es mejor suministrar más de lo que consideras necesario.

La comunicación permanente con la guardería es fundamental para que el programa de aprendizaje sea un éxito. Haz preguntas diarias, tales como: ¿Qué funciona? ¿Qué no funciona? ¿Cómo se desarrolló el entrenamiento cada día? Al trabajar en conjunto con el personal de la guardería y mantener la coherencia en la rutina del entrenamiento, tu niño podrá ser un profesional a la hora de ir al baño, tanto en casa como en la guardería.